Agosto 2010
El 28 de julio pasado viajé a Italia, Nápoles donde debía realizar una serie de compromisos artísticos acompañada de mi amigo, el artista italiano Roberto Trenca.
Invitada nuevamente por la familia Trenca a instalarme en su casa, permanecí allí en Via Ottavio Caiazzo, hasta que debí interrumpir la gira.
Recibo el primer correo de mi hija Tita enviado desde Santiago donde me comunicaba que debía viajar a Brasil porque mi nieto Antar, que se encontraba en Río de Janeiro, estaba enfermo y había sido hospitalizado. Tita llega a Río, Antar tiene un diagnóstico irreversible, un tumor cerebral, y los médicos son absolutamente escépticos. Mi amigo Roberto se hace cargo de la situación, me va comunicando, recibiendo y respondiendo correos.
Después de hacer nuestro primer recital en los alrededores de Nápoles, nos vamos en tren a R.Emilia a participar en una concierto Solidario de la Comuna de la región. Después de nuestra actuación nos vamos al hotel, a un paso del escenario, en el Hall, abrimos el correo y allí está la noticia en un mesaje de mi hija Milena que también se preparaba para acompañar a su hermana en Río.
Antar falleció sin salir del coma. Su mamá Tita está con él, y unos pocos amigos. Era para nosotros en Italia, la noche del 24 de Julio.
La urgencia mía era viajar a Río en estas dolorosas y terribles circunstancias.
El hecho venturoso de encontrarme en casa de esta familia extraordinariamente generosa, que es la FAMILIA TRENCA, me salva del horror, de la desesperación, la depresión, la angustia total.
Viajé a Brasil en medio de una acumulación de dificultades y contratiempos, el avión desde París que por extrañas razones debe devolverse después de algunas horas de vuelos....la conexión errada de un vuelo Buenos Aires-Río. Me espera la paciencia y sonrisa de un hombre que no conozco, el Chofer Antonio del vehículo de Milton Nascimento. No llega mi maleta y nos vamos directamente al velatorio, en la capilla Santa Cecilia. Allí están mis hijas, Antar en su ataúd cubierto de flores, algunas personas que no conozco, son sus amigos.
Se realizó el velatorio en la más modesta y austera ceremonia, sin personas importunando, sin la parafernalia habitual de estos casos.
Antar se encontraba en Río, había obtenido una beca por un año, para realizar estudios musicales del fondo de la Música de nuestro gobierno.
Antar, mi adorado y único nieto, nació entre las melodías que heredó de su bisabuela, su propia mamá Tita y sus propias estrellas y vertientes que formaron su universo, lleno de diversidad, carente de prejucios, con la inocencia y ternura que sólo algunos seres le impregnan a su oficio, a su musicalidad. Fue muy amado, y amó los mundos de las personas que le rodearon, sin objetar, sin prejuzgar, sin descartar, sin descalificar.
Pudimos viajar por el mundo, compartir con personas de diversos continentes y culturas, recibió amor en todas partes.
Siempre me sentí halagada, conmovida y risueña de que mi nieto Antar no se acomplejara de tocar con su abuela....
Muy por el contrario.
Volvimos a Chile, con sus cenizas, Tita, Milena y yo, este jueves 5 de Agosto, pasada la medianoche, en este frío invierno chileno.
Gracias infinitas a todas las personas, amigos queridos, y que no conocemos que nos han entregado sus condolencias y su amor en estos momentos de perdida y de horror.
Gracias a Milton Nascimento, en Río, su hermana y familia, a todas las amigas y amigos de Antar que nos acompañaron en esa inmensidad de Río.
Fue notoria y vergonzante la ausencia de alguna autoridad de la representación diplomática chilena que brilló por su ausencia.
Desde el fondo de mi doliente corazón y a nombre de mis hijas les damos las profundas gracias.
Isabel |